El biberón amarillo es el de siempre. Un AOVE de verdad, el que usas a diario para cocinar, aliñar o terminar un plato, hecho con una variedad de las mejores aceitunas de la campaña.
El biberón verde es otra historia. Cosecha temprana de manzanilla cacereña, recogida en su punto justo. Más vivo, más intenso, con ese toque que se nota en cuanto lo pruebas. No es un AOVE cualquiera.
Y luego está el rojo. El picante. Aquí el AOVE es solo el principio. Tiene fuerza, tiene carácter y deja ese recuerdo a brasas que tanto gusta. Un chorrito y cambia por completo lo que tienes en el plato.
Los tres vienen juntos en un pack cómodo, fácil de guardar y perfecto tanto para tenerlo en casa como para tener un detalle con alguien.